Baja Calidad Profesional Del Docente

El hecho de que maestros (as) que laboran en el sistema educativo público escriban con faltas ortográficas no sorprende. Es motivo de discusión cuando se refleja en los medios televisivos como evidencia clara de una falla estructural. Todo parte del hecho de que muchas personas ven la carrera docente como un camino fácil, rápido y sin complicaciones para obtener una fuente de ingreso dejando de lado el aspecto de la vocación. A partir de este momento el docente deja de ser un autodidacta para convertirse en un trabajador de la educación que espera con ansia su salario y jubilación sin disfrutar de lo que hace. Una de sus frases favoritas es casualmente ¿cuándo me jubilaré?

Un indicador de la vocación estriba en la preocupación del docente para que sus alumnos adquieran conocimientos y habilidades implicando que el propio docente deje de usar su libro de texto exclusivamente y busque otras fuentes de autoinformación. Un docente que en su carrera profesional no adquiera el “buen vicio de la lectura”, como dijera el nobel Mario Vargas Llosa, está condenado a repetir medias verdades y por tanto al fracaso como profesional. En un país donde se mira a las librerías con desprecio y a los casinos o bares con júbilo claro que esto puede pasar.

La ambición de muchos docentes es ganarse una plaza de trabajo en el sistema de educación público porque les resulta “más suave”. Esto implica interrupciones en las horas de clases por huelgas, fiestas, reuniones etcétera. También implica poca o nula supervisión. Saben que es difícil que los boten por su bajo rendimiento y los directores evitan las confrontaciones para no tener problemas con los gremios. Existen escuelas en el interior del país que son clasificadas como de difícil acceso, sin embargo, como dato curioso poseen buenas carreteras y una red de transporte constante. Muchos educadores no se quedan a vivir en los dormitorios habilitados en dichos centros escolares y viajan todos los días sencillamente porque no les gusta el lugar.

Es notorio el ausentismo de dichos docentes durante todo el año por cualquier motivo. Conozco de niños de sexto grado en escuelas del interior que no leen bien y no se saben las tablas de multiplicar. Si estos ausentismos del educador se hubiesen registrado en una escuela particular de seguro se hubiera ganado una amonestación y muy probablemente el despido.

Muchos centros de enseñanza particular aplican exámenes de admisión para contratar a su personal. Esto abarca desde las de actitud psicológica hasta las de conocimiento general. En la escuela pública basta con que se consigan los puntajes suficientes como si fuera un juego de baloncesto. ¿Quién supervisa que se dicten seminarios a los docentes de calidad comprobada en las escuelas del interior? ¿Por qué el Ministerio no aplica pruebas de diversa índole para verificar la calidad de los docentes que en la misma se encuentran? Casi seguro que habría una protesta acusando a las autoridades del Ministerio de Educación de hostigamiento y persecución.

Me llama la atención que casi todos los años hay huelga en el sector público por cualquier motivo. Después nos sorprendemos cuando los estudiantes de las escuelas particulares son los que obtienen los mayores puntajes en las pruebas de admisión universitaria.

En muchas escuelas particulares con solidez y tradición educativa se pierden pocas horas de clase y sus docentes son evaluados sistemáticamente. Sin embargo, en la educación pública los docentes rinden lo menos posible, no se preparan adecuadamente y todo lo reducen a talleres y trabajo en grupo para “tomar la cosa suave”.

Hay profesores que imparten clases en una escuela particular donde exigen a sus estudiantes y dan el “todo por el todo”. Sin embargo, ese mismo docente se traslada hacia su segundo trabajo en una escuela pública donde es otra cosa. Como si los estudiantes de los colegios estatales fueran ciudadanos de segunda categoría que no merecen una educación de calidad. Un docente como dice el dicho no solo debe serlo sino parecerlo y es obligación de las autoridades del Ministerio de Educación hacer que esto se cumpla sin ningún tipo de temor.

 

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