¿Quiénes son mis clientes y amigos?:
Todos los días que me levanto y salgo a buscar el pan de cada día me preguntó: ¿Quiénes son mis verdaderos clientes y amigos? Esto, debido a que vivimos en un mundo competitivo y cambiante, en el que existe la lucha por el poder sin importar quiénes saldrán perjudicados, una sociedad en caos por los escándalos en lo político, empresarial y social, valores morales distorsionados e incredulidad en la palabra dada.
Es una situación difícil que enfrenta cotidianamente la sociedad panameña, que pone a prueba todo lo aprendido en casa. Ahora también debemos adaptarnos a los cambios que están dictaminando los organismos financieros, políticos y judiciales, como el principio N° 15 del tratado de Basilea que habla de la importancia de conocer a tus clientes; la Ley 2 del 1 febrero de 2011, “que regula las medidas para conocer al cliente para los agentes residentes de entidades jurídicas existentes de acuerdo con las leyes de la República de Panamá”; la ley 23 de 27 de abril de 2015, “que adopta medidas para prevenir el blanqueo de capitales, el financiamiento del terrorismos y el financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masiva, y dicta otras disposiciones”.
Ahora debemos cuidarnos con quién realizamos nuestras actividades comerciales para evitar salir en otro escándalo que afecte a la familia, el negocio y la dignidad humana. Al llegar a la casa debemos meditar si actuamos correctamente, si las decisiones tomadas afectan a la familia, a mi persona o a la sociedad. Es la razón por la cual debemos practicar los valores morales. Como dice el refrán: ¡Dime con quién andas y te diré quién eres!
Debemos cuidar nuestra reputación porque las apariencias nos engañan. Algunas veces los lujos y riquezas en el ambiente que nos relacionamos son de dudosas procedencia y no sabemos porque vivimos en una sociedad materialista.
Como le preguntaba al inicio de este artículo, ¿quiénes son mis verdaderos clientes y amigos? Son aquellos que compartimos iguales principios y valores éticos, como ejemplo: si sus actuaciones están basadas en la sagrada escritura que nos ayuda a regular y guiar nuestra fe en este tiempo de incertidumbre, que tenga prudencia, tolerancia, que sea justo y cuidadoso en no caer en la tentación. Como reza el refrán: “No todo lo que brilla es oro”.
Cuidemos nuestras relaciones comerciales, iniciando con conocer a nuestros clientes y las nuevas amistades. Ya no es la cantidad de amigos, sino la calidad de las personas que estarán alrededor de nuestra familia. Además, es importante velar por el comportamiento de nuestros hijos en casa, escuela, en la vida cotidiana y en el uso de la tecnología. El verdadero cliente y amigo es aquel que no me perjudica en ningún aspecto de esta sociedad en la que vivimos. Tenemos que ser exigentes con la calidad de personas con quienes compartimos nuestras alegrías, tristeza y abundancia. Unas de las cosas más bellas que existen en la vida es dormir en paz y dejar buenos legados en la sociedad. Para que te recuerden como un hombre libre y de buenas costumbres.