De aves, jueces y buenas nuevas

Cada mañana me hago el propósito de matizar mi día con toques de color rosa. Me resisto a sumarme al grupo de los ‘todo está mal. La negatividad acogota, impide apreciar las cosas buenas que tenemos. Como dice una amiga, ‘si puedes respirar sin asfixiarte, no te quejes, alégrate. No es conformismo buscar balance para llevar mejor las inevitables dificultades del diario vivir. Mi rutina mañanera prolonga el encanto de la noche que termina en el amanecer cuando todavía, como dice el tango ‘Silencio ' (Gardel), todo está en calma/ El músculo duerme/ La ambición descansa '. Antes de enterarme de las noticias en los medios, pródigos con las malas noticias y tacaños con las buenas, leo un rato el libro de turno, ( La guerra perdida de Lorenzo , del colombiano Rafael Baena, q.e.p.d.), regalo de mi mecenas literario; o juego Scrabble, excelente para gimnasia de las neuronas, en la laptop (‘ordenador portátil ', traducción sin uso ante la brevedad de laptop). Afuera esperan decenas de aves que podría jurar, me conocen; cada mañana, antes de irme a trabajar les sirvo frutas y semillas, gasto que no cubre mi canastita básica familiar; me gusta ver el revoloteo de azulejos, sangre de toro, tortolitas y hasta pericos. Recientemente, ver las aves más grandes alejar de la comida a las pequeñitas (la ley del más fuerte) trae a mi mente al embajador norteamericano Feeley. Y se rompe el encanto del amanecer.

El ambiente nacional está pesado; hay incertidumbre, inquietud. No hay un punto en el país que no ande con ‘las mechas paradas '. La justicia anda en carreta; se ha perdido la confianza en su pulcritud. La pesada herencia de Gobiernos ‘democráticos ', y la más onerosa de todas, la del quinquenio Martinelli, es lastre que no ha logrado superar el Gobierno actual. Las lluvias, más cargadas que lo usual en estos meses del año, han causado estragos. Recientemente nos cayeron como rayos fulminantes dos problemas graves: los Mossack-Fonseca Papers (me niego a usar el otro nombre) y los casos Waked.

Subí el tono del rosado para resistir dos noticias que me dejaron estupefacta. El juez Rolando Quesada Vallespi, el que liberó a Ignacio Fábrega, caso Financial Pacific, liberó $35 millones en cuentas bancarias, y vehículos de lujo que habían sido cautelados a Cristóbal Salerno. Hasta me pellizqué para convencerme de que no estaba dormida y sufriendo una pesadilla. Salerno, sí, el del negocio Cobranzas del Istmo con Luis Cucalón, exjefe de la Dirección General de Ingresos; el mismito que confesó entregas de bolsas de dinero en efectivo al expresidente Martinelli, su ‘mocha ' en un negocio que era mejor que ganarse el Power Ball de Estados Unidos; el que tuvo que devolver al Tesoro Nacional $20 millones 699 mil (como quien dice, un par de dólares). Los alegatos del juez son como para una antología de la impunidad, me dice al oído la mosca de la suspicacia.

El otro caso es de película tipo ‘El Padrino ', también con fallo de antología. El juez Felipe Fuentes, del Juzgado Séptimo Penal, absolvió del cargo de blanqueo de capitales a Dangelo Ramírez Ramea, quien en 2009 fue capturado por la policía; en su camioneta había armas de fuego y $1 millón en efectivo con trazas de metanfetamina, ¡pero no eran suyos, se los encontró cerca de su auto! Me llamó tanto la atención el cuento del dinero encontrado, una vez me encontré en una acera un billete de $20.00 y tampoco sabía de quién era, que busqué más información sobre Ramírez. ¡Este señor está ‘sala'o '! Lo han acusado de cuanta cosa; de tenencia de armas de grueso calibre; de vinculación con robo de $2.4 millones en un banco de la Zona Libre de Colón; de atentar contra la vida de un señor Mejía (disparos a ‘la anatomía ' de Mejía), pero nadie vio nada; y se le acusa de ser, supuestamente, jefe de la banda ‘Calor calor '. Interesante que haya sido sobreseído en seis ocasiones ( El Siglo 3/6/2016). Kevin Moncada, actual abogado defensor del escurridizo Ramírez, está emplanillado en la Asamblea Nacional, asignado al despacho de la diputada Zulay Rodríguez. Sobre lo ético como funcionario y a la vez defensor de Ramírez, Moncada dice: ‘Tiene el récord policivo limpio, defender a una persona inocente no es antiético '. Para mi sorpresa, Rodríguez, que siempre se sabe de todas, todo, dijo: ‘Yo no tengo conocimiento de nada '. Raro, ¿no? Las respuestas de Moncada rechazan el color rosa y valen lo que un centavo hueco; su posición en la Asamblea es incompatible con su rol de abogado defensor de Ramírez.

Por último, agradezco los esfuerzos del Gobierno y el apoyo de gremios y sectores ciudadanos para salvar cientos de empleos en las empresas Waked; y como columnista y ciudadana que defiende el derecho a la libre expresión, las muestras de solidaridad con los diarios La Estrella de Panamá y El Siglo. Cierro con dos buenas noticias: que la directora del Instituto Nacional de Cultura (INAC) está conformando el Consejo Asesor ( ad honorem ) del INAC con ciudadanos dispuestos a aportar su conocimiento y experiencia para devolver al INAC el lustre que tuvo hace varias décadas. Y que el canal ampliado, nuestro canal, pasó con éxito su prueba inicial.

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