Revolución ética del PRD

Hace algunas semanas, alrededor del domingo 11 de marzo, en el marco de la celebración del 39 aniversario de fundación del Partido Revolucionario Democrático (PRD), se concretaron varios eventos importantes, entre los cuales están la celebración del Congreso Nacional Extraordinario para la adecuación de su estatuto. No obstante, entre todos ellos, quisiera resaltar uno de estos acontecimientos acaecido el sábado 10 de marzo: ese día por primera vez en la historia de nuestro país, un partido político aprueba un Código de Ética para orientar el comportamiento de sus miembros.

Este hecho concreto reviste una gran importancia, ya que dentro de la crisis de credibilidad y de institucionalidad que estamos viviendo en estos días, producto del fracaso de este Gobierno y del anterior en darle respuestas al pueblo panameño; pero también por nuestros propios errores de fondo y forma como agrupación política, una parte importante de la ciudadanía ve sin distingo a todos los partidos políticos y nos repite una y otra vez: ‘Todos los políticos y partidos son los mismo’.

Al respecto nos podemos hacer varias preguntas para calificar la importancia de esta decisión: ¿Están algunos de los otros partidos haciendo un proceso mínimamente similar? ¿Están en esos colectivos impulsando la ética como norma de conducta para combatir el clientelismo, la improvisación y la corrupción? La respuesta contundente es NO.

El Código de Ética que propusimos en cumplimiento de nuestra atribución como Defensor de los Derechos de los Miembros del PRD, y que fue aprobado por el Consejo Directivo Nacional, se inspira en el ejemplo de Omar Torrijos y sirve de guía de conducta para todos los miembros del PRD, buscando que las violaciones al mismo sean rechazadas firmemente por nuestras bases y dirigencia. Esta es una herramienta concreta para que los torrijistas rescatemos sus principios y su método político.

Pero contar con un reglamento y con normas no es suficiente. Debemos realmente cambiar de actitud y demostrarle con hechos a la ciudadanía que el PRD representa la mejor opción para mejorar las condiciones de vida de todos los panameños.

Tal como nos lo enseño el propio Omar: ‘Cuando se quiere hacer un cambio, se debe cambiar de actitud, no es suficiente cambiar una cara y un nombre, por otra cara y otro nombre’. Precisamente por ese cambio de actitud de que nos hablaba Omar es que cada uno de nosotros se inscribió en el PRD, para defender el proceso de liberación nacional, para luchar por la justicia social, para impulsar el desarrollo integral de nuestro pueblo, para liderar con valores y principios éticos el partido del proceso revolucionario.

Por eso, a este proceso le hemos denominado ‘ReEvolución Ética’, porque implica una toma de conciencia de la importancia de nuestra actitud torrijista más allá de los discursos, y que le demostremos con hechos al pueblo panameño que estamos en sintonía con sus aspiraciones y necesidades más apremiantes, no solo para alcanzar el triunfo del 2019, sino para ejercer un Gobierno honesto, transparente y auténtico a partir del 1 de julio del próximo año.

Lo importante es que si está reevolución tiene éxito y logramos ganar las elecciones con ética, así mismo y de esa forma gobernaremos con ética para todos los panameños.

 

Jorge Rivera Staff