
Bosco Vallarino, alcalde del distrito de Panamá, no renunció ni quiso utilizar esa palabra ayer. Tampoco puso su cargo a disposición como se lo solicitaron el presidente de la República, Ricardo Martinelli, y el vicepresidente, Juan Carlos Varela.
Su decisión, luego de sostener una reunión el pasado domingo con Varela, fue la de solicitar a todos sus gerentes y directores que pusieran los cargos a disposición. Así lo dio a conocer durante una fugaz conferencia de prensa, en la cual se mostró esquivo con los medios de comunicación.
Ayer lo rumores giraban en torno a que el alcalde capitalino presentaría su renuncia, ya que así se lo pidieron públicamente Martinelli y Varela. Es más, en horas de la mañana el vicepresidente sembró la expectativa al decir que Vallarino haría un pronunciamiento importante al país.
En el Municipio de Panamá desde muy temprano había un total misterio sobre el futuro del alcalde. Nadie quería hablar de ello y nadie sabía tampoco a qué horas realizaría la conferencia.
Fue cerca de las 5:00 p.m cuando los funcionarios de la dirección de comunicación del Municipio confirmaron que Vallarino haría un pronunciamiento a las 5:45 p.m., en la asamblea de reuniones del despacho superior. Hasta ese momento poco se sabía de la decisión tomada por el jefe de la comuna capitalina, ni de su paradero.
Vallarino llegó a las 6:45 p.m., es decir, con una hora de retraso, acompañado por su actual equipo de trabajo integrado por cuatro gerentes, trece subgerentes, tres directores y el secretario general Jaime Barroso. Todos se colocaron detrás del alcalde, dando a entender que lo apoyaban.
Durante su comparecencia, el rostro de Vallarino reflejaba cierta tristeza y enfado. Todo indicaba que los llamados de atención, regaños y críticas de los más altos representantes del gobierno habían hecho mella en su estado de ánimo.
Leyó un comunicado que, en su mayor parte, criticaba a su antecesor Juan Carlos Navarro. “Tras once meses de gestión, esta alcaldía ha alcanzado logros que no han sido divulgados ampliamente, y desaciertos que en muchos casos han sido sobre dimensionados”, fueron las primeras palabras del alcalde.
En ese sentido, dijo que su primer error fue no haber divulgado ampliamente que recibió una Alcaldía en “quiebra” y una Dirección Metropolitana de Aseo Urbano y Domiciliario (Dimaud) en “bancarrota”, con 11 millones de dólares en equipos dañados. Así como con 14 millones de dólares en deudas y un hoyo financiero de más de 97 millones de dólares. Todo bajo la administración de Navarro.
“Recibimos una comuna saqueada”, resaltó el polémico funcionario.
Sobre su administración, reconoció que ha cometido errores administrativos, y pidió disculpas a los moradores del distrito de Panamá, ya que, según él, siente un gran aprecio por la ciudad.
El alcalde admitió que fue el presidente de su partido y vicepresidente de la República quien le hizo ver la necesidad de contar con un nuevo equipo, para hacer los cambios que le permitan enrumbar su administración y cumplir sus promesas de campaña.
Al final de la conferencia, Bosco no quiso dar más detalles a los medios de comunicación y se limitó a decir que se mantiene en su cargo. Salió por la puerta trasera y se perdió por el pasillo, junto con su equipo de trabajo.
A pesar de las declaraciones del alcalde, este diario pudo conocer que Varela y el diputado José Isabel Blandón formarán parte del equipo de transición que estará a cargo del Municipio de Panamá.
Es más, no se descarta que en 90 días realicen una nueva evaluación a Vallarino para conocer cuáles han sido los avances que se han dado en la comuna capitalina. Es posible que soliciten nuevamente su renuncia si no están conformes con su trabajo.
Méndez está dispuesta
La vicealcaldesa y actual ministra de Gobierno, Roxana Méndez, manifestó que trató de ayudar a Vallarino, aunque no emitió un juicio sobre la situación actual de la Alcaldía.
“Mi compromiso es que en caso de que el alcalde no pueda ejercer su función, me corresponde sustituirlo. En tal caso, responsablemente lo voy a asumir por el mandato popular y como lo establece el Tribunal Electoral”, acotó la ministra.
Según Méndez, es lamentable la percepción que tiene de Bosco la ciudadanía, y argumentó que a eso se deben los llamados de atención que le han realizado Martinelli y Varela.
Por su parte, el director ejecutivo del Instituto Panameño de Desarrollo Municipal (Ipadem), Narciso Machuca, criticó la forma como el Ejecutivo ha manejado la situación del máximo representante del Municipio de Panamá.
De acuerdo con Machuca, si el Presidente no está facultado constitucionalmente para solicitar la renuncia del alcalde, y lo hace, estaría faltando a las normas establecidas. “Creo que esto atenta con la autonomía del Municipio, y eso no es lo más saludable para la democracia del país”, aseguró.
Para Machuca, hay algunos ministros de Estado que también cuentan con una percepción negativa por parte de los ciudadanos, sin embargo, no han recibido una solicitud de renuncia por parte del Presidente.
Los tropiezos de Bosco
Desde el momento en que Bosco Vallarino se postuló como candidato, y hasta la fecha, sus actuaciones han robado titulares. Primero enfrentó un proceso ante el Tribunal Electoral por el caso de su doble nacionalidad: la panameña y la estadounidense. Estuvo a un paso de quedar fuera del torneo, pero entró y ganó.
Luego, la Asamblea aprobó una ley para devolverle la ciudadanía y así pudiera asumir el cargo. El 20 de julio de 2009 llegó al puesto. Un mes después, en agosto, le estalló el primer escándalo: autorizó un cheque por 4 mil dólares a favor de su esposa, en concepto de viáticos para un viaje a Taiwan. La esposa no era funcionaria municipal.
Luego, realizó un allanamiento al burdel Jet Set Elegance, del cual dijo tenía nexos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, y acusó a los perredistas de ser sus clientes más asiduos. Luego vino la polémica por las villas navideñas, cuyos costos y contratos fueron cuestionados por la Contraloría.
Posteriormente, el jefe de Seguridad Municipal Edgardo Reeder –condenado a nueve años de cárcel por narcotráfico en el año 2000– tuvo que ser cambiado. Bosco defendió el nombramiento y hasta negó que hubiese dicha condena. Luego, la Alcaldía tuvo que retractarse. En 2010, su mayor crisis ha sido el servicio de recolección de la basura, y su fallido intento de comprar –de forma directa– 51 camiones recolectores.
Tras la crisis de la basura en la ciudad capital, el Ejecutivo intervino en la situación y aprobó un proyecto de ley para crear una nueva autoridad que reemplazaría a la Alcaldía en la recolección de la basura.
Navarro le responde a Vallarino
El ex alcalde capitalino Juan Carlos Navarro manifestó ayer, a través de su vocero Max Estrada, que es lamentable que “después de un año de interminables escándalos, errores graves y permanentes crisis, el alcalde Bosco Vallarino vuelva a echarle la culpa de su incapacidad e irresponsabilidad a la administración anterior”.
Según el vocero de Navarro, Vallarino es el peor alcalde en la historia de la República, y su primer año al frente de la comuna ha sido un desastre para los ciudadanos. Agregó que los responsables de esta situación son el presidente, Ricardo Martinelli, y su vicepresidente Juan Carlos Varela, quienes lo impusieron como alcalde por encima de la Constitución y la ley. |