Juez debe decidir hoy el futuro de pruebas sensitivas

El magistrado Jerónimo Mejía, en funciones de juez de garantías, tendrá que resolver hoy en la audiencia de acusación que se sigue contra el expresidente Ricardo Martinelli el destino de varias pruebas sensitivas que contienen información íntima de las víctimas de los pinchazos telefónicos, y que el fiscal Harry Díaz se ha negado a proporcionar a la defensa por temor a que las víctimas sean amenazadas.

En la audiencia de ayer, el fiscal Díaz no estuvo dispuesto a revelar a los abogados de Martinelli el nombre o señas particulares del testigo protegido, quien denuncia que el Consejo de Seguridad Nacional utilizó equipos para la interceptación de comunicaciones de manera clandestina.

En la audiencia que se retomó ayer, celebrada en el Segundo Tribunal de Justicia del Órgano Judicial, el fiscal presentó algunos ajustes al escrito de acusación a petición de la defensa.

Sin embargo, la fiscalía no accedió a compartir algunas evidencias consideradas sensitivas.

La defensa había solicitado copia de un sobre cerrado que el fiscal entregó al juez de garantías, que contiene siete cuadernillos con información íntima de las víctimas. Están en reserva por disposición de la Sala Segunda Penal de la Corte Suprema de Justicia, en cuanto a su contenido, evitando de esta manera su publicidad y la revictimización de las personas mencionadas.

El fiscal pretende proteger este material por temor a que los afectados sean sometidos a coerción por parte del equipo legal de Martinelli.

Díaz también pidió reservar un disco compacto que incluye material sobre los pinchazos efectuados a las víctimas.

La mayor parte de la información sensitiva que Díaz busca alejar de las manos de la defensa se obtuvo en las inspecciones oculares a computadoras del Consejo de Seguridad y al correo electrónico ‘brad.pty@gmail.com’, de donde se extrajo la información recolectada de las comunicaciones privadas por los funcionarios del Consejo de Seguridad que supuestamente violaron la intimidad de las víctimas entre 2012 y 2014.

El fiscal también pretende mantener al margen de la contraparte el informe de un DVD en el que una persona narra la forma en que se intervinieron los teléfonos de las víctimas.

La publicación de lo anterior recae únicamente en la autorización del Tribunal competente, ya que ni la defensa o las víctimas pueden reproducir su contenido, según Díaz. Anteriormente, el fiscal anunció que cuando se ventilen estos datos en la audiencia, solicitará que se realice a puerta cerrada para evitar que se conozca el contenido de las comunicaciones.

Sidney Sittón, abogado de Martinelli, refutó la acción de la fiscalía de no querer entregarle copia de las evidencias. ‘Le vamos a solicitar al magistrado de garantías que él resuelva el destino de estas pruebas porque no se han atendido las observaciones de la defensa y la entrega de evidencias que señala el fiscal en su escrito de acusación’, dijo Sittón al salir de la audiencia.

El defensor buscó desestimar la legitimidad del testigo protegido aduciendo que en una audiencia celebrada en un juzgado de circuito, el juez determinó que ‘el testigo protegido no existía, sino que se trataba de un denunciante’. ‘Se nos quiere ocultar esta información. El fiscal debe darnos las señas de esta persona’, añadió Sittón.

Con respecto a las correcciones que efectuó el fiscal al documento de acusación, Díaz detalló que se centró en tres aspectos fundamentales. Dijo al juez que, para satisfacción de la defensa, desglosó y convirtió en ‘papilla’ la acusación para fácil entendimiento. Los puntos que accedió a modificar son: detalles de la relación directa de los hechos, el delito y los testigos con que piensa probar estas acusaciones.

Como segundo punto, amplió los tratados internacionales y las leyes internas que protegen los derechos a la intimidad y la no violación a sus comunicaciones. Y por último, el fiscal precisó las modalidades del delito del que está acusado el expresidente: inviolabilidad de las comunicaciones, vigilancia y seguimiento, derecho a la intimidad y peculado en dos formas (malversación y fraude).

Díaz describió que funcionarios del Consejo de Seguridad, por órdenes impartidas por el entonces presidente de la República y presidente del Consejo de Seguridad Nacional, Ricardo Martinelli, realizaron interceptaciones, intervenciones, la obtención ilícita de comunicaciones, de los correos electrónicos, tarjetas de memoria, agendas telefónicas, audioambiente, grabación de conversaciones confidenciales y personales de teléfonos celulares y fijos, de fotografías, lo cual implicó en varios casos la práctica de vigilancia y seguimiento de personas, entre las cuales se encontraban activistas y líderes políticos, dirigentes sindicales, gremios educativos, grupos organizados de la sociedad civil, abogados, médicos, actividades de espionaje político, que implicaron una violación constante y sistemática a la intimidad y derechos humanos de los ciudadanos panameños.

El acusador también se refirió a que el fiscal de Atención Primaria será el encargado de localizar al testigo protegido, ya que esta tarea recaía en el fiscal auxiliar, pero que con el cambio al Sistema Penal Acusatorio, se adjudicó al primero.

Con respecto a las alegaciones de la defensa, en el sentido de que se sentían en desventaja frente a las actuaciones de la fiscalía, Díaz estuvo dispuesto a contraargumentar con un cuadro comparativo que preparó para demostrar que los abogados de Martinelli han ejercido pleno derecho en el caso.

Después de que terminó la presentación de las modificaciones de la acusación por parte del fiscal, Sittón solicitó al juez un receso hasta hoy para presentar un escrito y contrastar lo solicitado al fiscal y lo que este accedió u omitió. La defensa dijo que no busca hacer nuevas alegaciones a la acusación ampliada que presentó el fiscal, sino que pretende señalar al juez las omisiones de la fiscalía para que decida su rumbo.

Una vez culminó la intervención de Sittón, el querellante autónomo David Cuevas indicó que podría presentar la ampliación a su acusación en la audiencia de hoy, a lo que el juez no tuvo objeción, pues ya había concedido a la defensa el receso solicitado.

Los querellantes, en voz de Carlos Herrera Morán, se opusieron a la solicitud de la defensa porque, dijeron, se trataba de una práctica dilatoria al proceso y exigieron un pronunciamiento del juez al respecto.

No obstante, el juez se mantuvo firme en reanudar hoy la audiencia por la necesidad de que la defensa comprendiera a la perfección las acusaciones del fiscal, pues entiende que se trata de una fase crítica y no de un subterfugio de la defensa, pues si fuera así no lo permitiría. Hoy se debe cerrar el proceso de acusación y entrar en el debate de la validación de testigos, pruebas periciales, documentación y otras disposiciones.

RECHAZAN QUERELLANTE

Lo primero que ocurrió en la audiencia de ayer fue la solicitud de Renaldo Milwood, abogado de Gabriel Carreira Pitty, víctima de los pinchazos, quien intentó constituirse como querellante autónomo en la causa. Sin embargo, las partes rechazaron la petición, ya que la víctima tuvo un plazo para adherirse a la acusación de la fiscalía o presentar querella como autónomo, lo que no hizo.

El juez, siendo consecuente con lo antes decidido en el caso del diputado José Luis Varela y Yassir Purcait (ambos intentaron formar parte de la acusación de la fiscalía), rechazó la solicitud de Carreira, basado en que no permitió la adhesión de los mencionados cuando intentaron ser parte del proceso.

El fiscal y la defensa rechazaron la petición de Carreira alegando que tuvo tiempo suficiente para ceñirse al proceso y se le notificó del mismo, prueba de ello es que su firma representa los intereses de una de las víctimas en el proceso, Juan Carlos Navarro.

Por otra parte, la abogada Holanda Polo avanzó que el miércoles el expresidente debe acudir al Hospital Punta Pacífica para atender una cita con el oftalmólogo. La abogada dijo desconocer el padecimiento de su cliente porque ‘no es doctora’, y que solo está enterada de las referencias.

La literatura entre rejas

Mientras el fiscal Harry Díaz leía las modificaciones a la acusación, el imputado Ricardo Martinelli ojeaba un libro de Santiago Posteguillo, Africanus . Uno más de los libros que ha mostrado antes de ingresar a la audiencia de acusación.

Parte de la trilogía de la novela histórica más exitosa de Posteguillo, que presenta en tres libros: El hijo del cónsul ; Las legiones malditas y La traición de Roma .

El exmandatario parece estar atrapado en las narraciones del autor español.

El pasado 4 de julio, Martinelli mostró la segunda parte de la trilogía, La traición de Roma.

Las obras narran uno de los episodios épicos más representativos de la historia romana.

Africanus explica con detalle la destrucción de Roma, el momento en que atravesaba por un cruento conflicto bélico. Unos años antes de que comenzara la guerra, nació un niño destinado a cambiar el curso de la historia: Escipión .

A juzgar por la cantidad de libros que exhibe a la prensa antes de ingresar a las audiencias, Martinelli se ha entregado a la lectura mientras permanece en la celda del centro penitenciario ‘El Renacer’.

 

Adelita Coriat