Carácter moral, normas y dependencia
Miguel A. Erroz - prensa.com - 2012-01-03 Ver Opiniones

Las leyes, ordenanzas y reglamentos son herramientas para el orden y la justicia. Sin embargo, el crearlas y hacerlas cumplir recaen en los funcionarios públicos y si estos son imparciales o parciales a intereses especiales. Si queremos que las reglas sean concebidas y aplicadas para el bien común, es necesario que los funcionarios sean imparciales. ¿Qué motiva la parcialidad?

El estudio de la parcialidad señala tres razones principales que conducen a ella: el carácter moral, las normas y la estructura organizacional. Al analizar estos temas, es importante tener en cuenta que las acciones son visibles, pero las motivaciones que inducen a ellas no lo son.

Primero, el carácter moral de una persona determina su actitud ante la tentación. Usualmente una persona puede distinguir entre una conducta moral o inmoral. Sin embargo, en la medida que la persona carezca de fuerza de carácter, no podrá resistir la tentación de participar en conductas indebidas que le otorguen algún beneficio personal. Mientras más débil sea la persona, será menos imparcial y potencialmente actuará corruptamente.

Segundo, todos los grupos sociales, étnicos, políticos, etc., tienen normas; por ejemplo, reglas, tradiciones, doctrinas y prejuicios. Estas normas son obedecidas debido a que son internalizadas y hechas propias por cada miembro para así lograr la aceptación y la legitimidad. Es por esto que, cuando el “espíritu” de las normas favorece una conducta parcial, la conciencia se desorienta y muchas personas se guiarán por lo que dictan esas normas.

Finalmente, la estructura organizacional consiste en relaciones de dependencia e influencia establecidas entre los miembros de una comunidad. Es decir, una persona puede actuar parcialmente porque es coaccionada para hacerlo. La coacción implica el empleo de “poder” de una persona, definido como la habilidad de conseguir que otra persona actúe de una manera que él o ella, de otra forma, no hubiese actuado.

La habilidad de coaccionar descansa en su nivel de dependencia. La dependencia está asociada con el control de algún recurso que alguien necesita. Por ejemplo, cuando un empleado público puede ser destituido, juzgado o difamado arbitrariamente por un político, el político controla algo que es valioso para el empleado público. Esto crea una dependencia. Al depender del político, el empleado público será menos capaz de actuar imparcialmente y podrá ser presionado a actuar según el interés del político, como condición de su propio bienestar.

Es común, casi instintivo, inclinarnos a pensar que nuestro comportamiento es solo una consecuencia de la calidad de las normas vigentes y de la ética en juego. Pero la realidad es otra: el poder es a menudo disparejo.

La intensidad con la que un individuo (p. ej., un político) puede restringir los derechos o el bienestar de otros (p. ej., empleados públicos), determina la cantidad de presión que este puede imponerles para promover su opinión, prejuicio, interés, deseo o necesidad personal. De esta manera, la acción parcial de un subordinado puede ser el reflejo de una directriz impuesta y no una preferencia o decisión personal.

¿Qué cosas motivan el comportamiento parcial o imparcial? La respuesta no es visible y se debe deducir pero, sin duda, repercute el grado de dependencia que tenga el funcionario frente a aquellos con intereses especiales.

En nuestro sistema actual, muchos empleados públicos dependen de los políticos. Similarmente, también los políticos dependen de sus patrocinadores económicos. Y aquellos con medios económicos tampoco escapan, porque el que no tiene acceso al favoritismo de un político difícilmente avanza lejos. El triángulo de dependencia formado entre empresarios, políticos y empleados públicos deja a la mayoría de la población en desventaja.

En términos constitucionales, existen otras estructuras de poder dentro del gobierno que rompen este triángulo de dependencias y que generan mejores resultados. Al contemplar el tema de nuestra democracia y la parcialidad, resultará propicio analizar cómo las distintas estructuras organizacionales producen dependencia o no, y cómo influyen en el comportamiento y los entornos sociales.

 
 
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Fecha: 2013-5-26
 
 

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