Pareciera que la Cruzada Civilista ha estimulado la animadverción al gobierno del cambio. Es claro que segmentos de la clase económica de este país sienten preocupación por el comportamiento gubernamental, toda vez que pueden alcanzarlos los embates que sin reparo parecen dispensar a quien se ponga en el camino del gobierno martineliano.
Quizás pensaron que podían participar a sus anchas, como ha ocurrido siempre –en los gobiernos– en detrimento de los sectores más desposeídos. Eso explica –más que el interés por la justicia– el interés por sus bolsillos. ¿Dónde estaba la Cruzada y los cruzados, cuando el PRD quiso imponer las funestas reformas a la Caja de Seguro Social? ¿Dónde está la Cruzada para exigir que los desmanes del Fece, FIS y Cemis sean urgentemente investigados y castigados los que resulten con responsabilidad? ¿Cuándo se ha movilizado para que los costos de los alimentos, los servicios públicos privatizados no sean onerosos para la población? Allí sí estaría una verdadera cruzada por los valores y por la reivindicación de la gente. Eso sí es civilismo, no otra cosa. De manera que mucho cuidado debe tener la Cruzada Civilista, en otrora vista con respeto y consideración por la sociedad, toda vez que puede aparecer como farsante y perder el buen nombre obtenido por sus luchas en las calles en contra de Noriega y el PRD.
Mientras tanto, la oposición sin una formulación coherente de propósitos y acciones busca desesperadamente asirse de lo que pueda para obtener oxígeno y no perder la mínima presencia que tiene. Actúan tratando de sacar tiburones de un riachuelo revuelto. Tan es así que no pierden el mínimo momento para montar cuanto sainete puedan. Sin creatividad y con argumentos vacilantes ocupan los programas televisivos, tratando con desesperación de mostrar una cara que no es otra que de angustia. Volteada la hoja ahora parecen tigres de papel frente a un domador exigente y perseguidor. Se trata entonces de crear su propio programa opositor, tan necesario para el equilibrio, pero que sea objetivo y honesto, porque mal se puede combatir lo que ayer se impulsó y defendió, aun en contra de la gente.
Por otro lado, sectores de la izquierda que buscan organizarse en partido político hacen un pronunciamiento opositor al régimen de turno en momento en que la Cruzada y el PRD, en aparente fusión, se plantean una jornada de rechazo a las políticas martinelianas. Para esa izquierda es altamente peligroso que aparezcan como un apéndice de un programa formuladas por las fuerzas Cruzada-PRD porque son antagónicas las posiciones ideológicas y de visión de la sociedad nacional, por lo que por principio mal podían ser parte subalterna de los propósitos de las fuerzas mencionadas.
El problema para esa izquierda está en que sin ser representativa de la izquierda panameña puede llegar a pensarse que es la posición de los que aspiran a una sociedad de verdadera justicia, de libertad y de democracia para todos. Frente al fracaso del PRD y al que posiblemente se avecina con el gobierno del cambio que debe detenerse para revolver la mirada y no sentir espanto porque pareciera alejarse de lo prometido se abre un interesante espacio para ser llenado por un proyecto de los pobres, que son los que han cargado históricamente sobre sus hombros los desajustes sociales. Entonces, y solo entonces, en verdad le tocará al pueblo. |