En varios artículos de opinión, hemos señalado que es justo reconocerle a la actual administración la conducción acertada y correcta de la economía nacional. Algunos, siempre con ese afán de encontrarle la quinta pata a la gestión gubernamental, aducirán que el empuje que viene surcando la economía nacional, se debe única y sencillamente a situaciones de orden internacional.
Anteriormente hemos acotado que, aún existiendo condiciones mundiales que pudieran favorecer un impulso a la economía, una conducción desacertada de seguro se convierte en un factor de freno y limitación de una eventual tendencia progresiva y progresista de la economía.
La administración del presidente Torrijos, en ese sentido, ha revelado una extraordinaria capacidad para convertir la realidad económica mundial en un factor de repunte y modernización de la economía nacional. En esta asignatura, no se dejó llevar por la improvisación y la realidad ha venido a dar cuenta que, desde el punto estratégico, su programa en cuanto a esta materia ha sido acertado.
Dudo que en el país pueda existir individuo o colectivos algunos que no reconozcan el éxito de la conducción y manejo de la economía. Las decisiones de concretar obras de un alto valor agregado, no solamente conlleva o implica una definición de orden económico, sino de voluntad política, y ella no le ha faltado a la administración actual.
En ese contexto, el solo hecho de que la relación Producto Interno Bruto y deuda externa, haya tenido una disminución importante, constituye una variable que refleja la buena salud de la economía.
En otros orden, los que siempre están a la búsqueda de la quinta pata, dirigen sus ataques contra el proyecto de presupuesto. Se manipula la información, cuando estos detractores de la administración, omiten que se trata de un presupuesto ajustado a los probables niveles que pueda alcanzar la inflación en el año 2009, y lo más importante, dirigido a priorizar los aspectos sociales de solidaridad humana y de equidad, al igual que mantener los niveles de inversión pública, que ha constituido una de las palancas importantes de la expansión de nuestro mercado interno, lo que se traduce en una ampliación de la demanda, que al final de la cadena, se traduce en más desarrollo, sobre todo, más empleo.
Finalmente, no nos parece correcta la crítica de que el gobierno, tratándose de sus últimos meses al frente del Estado panameño, debe congelar toda su acción y el desarrollo de sus programas, porque se pierde de vista que, desde el punto de vista de la teoría de gobierno, éste fue elegido para gobernar hasta sus últimos días; y, además, me parece mezquino esta crítica, porque el ataque a los problemas de pobreza y otros déficits sociales no tiene descanso.
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