Este pueblo espera que los letrados escogidos como magistrados de la CSJ, sean producto de sus méritos personales, capacidad intelectual; estén dispuestos a romper paradigmas; sean honestos, humanistas, sinceros, transpiren credibilidad y proyecten transparencia. Posean autoridad moral e independencia política. Intelectuales con trayectoria y conocimiento suficiente para administrar justicia imparcialmente. Personas íntegras, para luchar contra la descomposición social, la corrupción; máxime en un órgano tan cuestionado por la opinión pública.
Históricamente, los altos cargos públicos se ofrecen u otorgan por parentescos, compadrazgos, compañerismo o compromisos políticos, más que por los atributos arriba enunciados, ello trastoca y hace inoperante la gestión administrativa.
Nuestro país se debate entre la crisis económica y el deterioro social, producto de la politización de algunos entes estatales, miopía administrativa y la participación de empresarios o inversionistas deshonestos (paladines de la desesperanza, pobreza y hambruna).
Algunos expresan que "los partidos políticos son paladines de la democracia". Otros expresan que son ellos quienes tienen secuestrada la opinión ciudadana, la libertad, participación directa y abierta, fusionándose muchas veces con la corrupción.
Al señor presidente se le presenta otra oportunidad, al tener que escoger a otras dos personas para tan alta magistratura. El criterio utilizado meses atrás, es bien visto por el pueblo y está en espera se repita con una dosis igual o mejor. Personas que sin ataduras lleven adelante una gestión transparente, honesta y pura. La tarea es sumamente difícil, mas no imposible. Es donde entra el raciocinio, el buen juicio y un actuar transparente, delicado, pero firme. Es inconcebible dar marcha atrás cuando el avance es fructífero y esperanzador.
Es necesario que los nuevos magistrados sean personas libres de ataduras con empresas u organismos internacionales, gobiernos extranjeros o política partidista (militante político), estas situaciones pueden condicionar el buen actuar.
Cuando hemos tenido que opinar sobre estos temas, preferimos limitar nuestro sentir al perfil del individuo, sin embargo, es tiempo de exponer con claridad e hidalguía la existencia de ciudadanos probos, dispuestos a dar todo de sí por su país. La participación, como candidato a magistrado, del abogado y periodista Ramón Castellano Arrieta, no está aislado del querer popular.
Estamos seguros que personas como este conocido y prominente letrado lograría enaltecer la figura de la CSJ. Dijo Goethe que "La libertad, como la vida, sólo la merece quien sabe conquistarla todos los días". Dios te salve Panamá.
Economista, educador y humanista
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